Una mañana de un sábado, creo que por el mes de Marzo; por allá cuando se termina el verano. En el Jardín Japonés, lugar que frecuentamos todas las mañanas de aquel día del fin de semana con mi hijo. Juntos disfrutamos de tantas actividades que ambos creamos, para no ser rutinarios y solamente quedarse en darle de comer a los peces, esas Carpas Coi gigantescas. Muchas de esas mañanas se repiten las partidas de Ajedrez que juntos jugamos y nos divertimos en la partida en si y en los diálogos que tenemos al ir avanzando el juego, siempre estos de las movidas hechas. No hay placer mas grande que él me gane, quiere decir que aprende, que el juego le hace pensar, ejercitar la mente y avanzar.
Este mes de octubre es un lindo mes para ir, ya que todo esta muy colorido por la entrada de la Primavera, aunque por las lluvias intensas que hubo, se han perdido muchas flores de las mas lindas, de esas plantas que solo sus flores duran no mas de 15 días a un mes.
Aunque la mejor flor, la que mas luz, color y energía tiene, cada sábado por la mañana sigue estando; Salvita "Mi Genio Amor".
Aca dejo un video, que a mi me llena de amor verlo, y lo quiero compartir con quien guste mirarlo.
Café doble, bien amargo Buenos Aires. Amantes sin cintura por el piso; veredas caminadas ya en San Telmo, suenan bandoneones y ella que se queja, es que le duele ese endurecido corazón. Y mientras tanto desabrochaba mi camisa. Recuerdo esos violines tan sutiles, mientras te recostabas sobre el piano.
Todos gritaban gol del rioplatense Rojo y Blanco y, vibraban ya, esas cuerdas de un contrabajo. Esa pista, tan bien rayada por tus tacos finos y altos, esos de aguja si. Y ese amargo aliento de tu tabaco negro enrolado en papel de arroz.
Amabas bien la noche, como tanto odiabas la mañanas. Bañada ya en tu melancolía y, entonces te fuiste bien distante con ese fino rodete, y tu corazón bien seco...